Juega un juego muy peligroso para el país el presidente Gustavo Petro con el arbitrario volador, disparado contra lo que expresamente dice la Constitución del 91, de la emergencia económica que le acaba de suspender la Corte Constitucional.Era claro que el Decreto 1390 del pasado 22 de diciembre –firmado calculadamente en plena vacancia judicial para ganarle unos días más de vigencia a lo que los juristas más reputados del país calificaban y califican como un ‘mico’ constitucional– acudía a una distorsionada interpretación del artículo 215 de la carta política, presentando como sobrevinientes e inmanejables por las vías ordinarias situaciones que no lo son o que, de hecho, han sido generadas por decisiones del mismo gobierno. Y por eso, desde el primer momento, quedó abierta la posibilidad de que la Corte acudiera a una inédita suspensión de una declaración de estado de excepción, precisamente por su altísimo perfil de inconstitucionalidad. LEA TAMBIÉN Eso lo sabía el Gobierno y siguió adelante con la emergencia y, sobre todo, con el recaudo de los impuestos que decretó a su amparo.Y ahora, cuando los magistrados frenan temporalmente los efectos de un acto que prima facie violenta lo que dice la Constitución que el Presidente juró cumplir, ese mismo presidente sale a dar voces diciendo que quienes están violando el mandato constitucional son los que, muy al contrario, a riesgo de someterse a los excesos del discurso oficialista y sus bodegas, están protegiendo una de las bases fundamentales de la democracia. Ni más ni menos, que no hay poderes absolutos y que el Ejecutivo no puede saltarse las decisiones legítimas que toman las otras ramas del poder. LEA TAMBIÉN Los estados de excepción –el de guerra, la conmoción interior y la emergencia económica y social– debilitan, aunque sea temporalmente, los controles democráticos. Por eso, para evitar tentaciones autoritarias como las que el país ha visto en los últimos años (remember el fallido ‘decretazo’ de la consulta popular), es que solo pueden declararse por situaciones concretas, no producto de las interesadas interpretaciones de abogados más preocupados por agradar a su jefe que por blindar jurídicamente –esto es, cumpliendo la ley–las decisiones de Estado. Y por eso tienen controles inmediatos de la Corte encargada de guardar la vigencia de la Constitución.Cuestiona el presidente Petro que la Corte haya decidido apartarse de su línea del pasado para proceder a la suspensión de un decreto que declaraba el estado de excepción y asegura que los seis magistrados que votaron por frenar la emergencia no solo supuestamente prejuzgaron, sino que actúan en defensa de los intereses de los que llama “megarricos”. Lo que calla su narrativa es que la Corte acude a esa suspensión por primera vez en la historia porque, precisamente, nunca antes en los casi 35 años de la actual carta política se había dado en el país un intento del Ejecutivo por saltarse tan olímpicamente los límites que le imponen la Constitución y las leyes. Los impuestos solo puede imponerlos el Congreso. Y que un Congreso le diga no a una reforma tributaria de un gobierno no es causa válida para que ese mismo gobierno declare una emergencia y decrete por derecha los tributos ya negados por el Legislativo. Así no funcionan las democracias representativas, que por cierto es la misma que llevó al presidente Petro a la Casa de Nariño en 2022 y que lo puso como congresista por más de 20 años. LEA TAMBIÉN En plena campaña electoral y con un gobierno y un presidente cada vez menos preocupados por disimular que están abiertamente jugados por sus candidatos, tienen los magistrados de la Corte Constitucional la enorme responsabilidad de tomar la decisión de fondo sobre la emergencia sin más miramientos que lo que señala la Constitución del 91.Su misión –y eso lo deberían recordar también las dos fichas que tiene el Gobierno en el alto tribunal– es proteger la Constitución. Una tarea que también nos corresponderá a los ciudadanos en las urnas, atajando los cantos de sirena que llaman a una constituyente perfilada claramente para eliminar los contrapesos al poder que protegen nuestra democracia.JHON TORRESEn X: @JhonTorresET

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