“Creo que la labor de los ganaderos de toros bravos es maravillosa, y debe ser conocida y valorada por la sociedad. Este es el gran objetivo de la celebración del 120 aniversario de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL), fundada en 1905: poner el foco en dignificar el toro y el esfuerzo de sus criadores”.Lucía Martín (40 años) es una periodista vallisoletana que comenzó hace 18 años a trabajar en tareas de comunicación en la sede nacional de la organización puntera de los ganaderos de reses bravas, y desde febrero de este año es la directora ejecutiva de la entidad, formada mayoritariamente por hombres en la que ella lidera un equipo con una destacada presencia femenina.Sin abandonar nunca las notas de prensa y las relaciones con los medios, hace tiempo que adquirió responsabilidades institucionales y ha ocupado un papel protagonista en las negociaciones de los asuntos más graves que preocupan al sector. De ahí que el ascenso aprobado por la junta directiva de la entidad no hace más que reconocer los méritos de su trayectoria. Y como tal directora ejecutiva, Lucía Martín afirma que “ofrecer visibilidad social a los ganaderos” es su principal ocupación en el año del aniversario.La imagen de España en el exterior es el toro; su valedor, el ganadero, no recibe nada por ello; si estuviéramos hablando de Inglaterra, sería la ‘pera’”“Un buen ganadero es un genio, con una gran capacidad de trabajo, un claro objetivo empresarial y una idea muy precisa del toro que quiere criar”, comenta. “Y a todo ello hay que añadir una buena dosis de pasión y romanticismo, porque un ganadero bravo lo es por afición y nunca por rentabilidad”.Pregunta. ¿Acaso ser ganadero es un negocio ruinoso?Respuesta. No, pero no es todo lo sostenible que debiera ser. Es rentable solo para unos pocos, lo que es injusto, porque el ganadero cuida y conserva una raza única en el mundo. La imagen de España en el exterior es el toro; su valedor es el ganadero y no recibe nada por ello. Estoy convencida de que si estuviéramos hablando de Inglaterra, sería la pera.“El gran reto de la Unión es dar a conocer la vida no pública del toro”, prosigue la directora ejecutiva; “enseñar los cuatro o cinco años de crianza en esas 500.000 hectáreas de alto valor natural, un auténtico hotel de cinco estrellas, y la labor callada del ganadero para criar un animal único. No hemos sabido contar que la vida del toro va mucho más allá de los veinte minutos que dura su lidia en la plaza. El ciudadano desconoce lo que sucede en el campo, y tenemos la obligación de contarlo”.Reses bravas en el campo.(Imagen cedida por la RUCTL)P. Quizá, la impresión generalizada es que los ganaderos de la Unión forman parte de un club de élite con un cierto rango social…R. Una ganadería es un hobby que se mantiene generalmente por romanticismo familiar, y ofrece, ciertamente, un modo de posicionamiento social. El toro bravo concede un toque de distinción, al igual que sucede con la cría de caballos. Pero, sin perder ese detalle, debemos buscar la cercanía con la sociedad, y, en especial, con el público joven. Uno de los retos que más me emocionan es la labor que queda por hacer en los colegios. El toro no aparece en los libros de texto, y no tiene sentido que se estudie el urogallo y el oso pardo y no el toro. Sabemos que no es una misión fácil, pero sí fundamental.La Unión Europea es una de las grandes preocupaciones de los ganaderos de reses bravas, y quizá sea la institución a la que más esfuerzo y atención ha dedicado la RUCTL en los últimos años. Sin duda, Bruselas es el hueso más duro para los ganaderos de toros bravos. Lucía Martín conoce bien los problemas derivadas de la Política Agraria Común (PAC) y la estrategia a seguir por sus asociados. “Es el hueso más duro, sí, pero por desconocimiento”, asegura. “La ausencia de información es un terreno abonado para los tópicos y los mensajes negativos”, añade, “y de ello se han beneficiados los partidos antitaurinos con representación en el Parlamento Europeo. De ahí la importancia de la cercanía a los eurodiputados”.Lucía Martín remarca que el 80 por ciento de la normativa a los ganaderos está determinada por Bruselas, razón suficiente para poner en marcha una estrategia.El gran reto de la RUCTL es dar a conocer la vida no pública del toro”“Cuando dispones de una constante atención se notan los resultados”, señala. “Hasta hace cinco años, nadie nos representaba en la Unión Europea, y nuestra posición era defensiva frente a los ataques”, prosigue; “ahora contamos con un equipo externo permanente, que es clave para mantenernos informados y no ir a remolque de los asuntos que nos afectan”.P. Pero no existe una política comunitaria específica sobre la ganadería brava.R. Claro que no. El ganadero de toros bravos es uno más en la PAC. Y solo recibe subvenciones por ser criador de una vaca nodriza en extensivo, sin relación alguna con la tauromaquia. Lo que carece de sentido es que los animalistas propongan permanentemente una clara discriminación hacia nuestro sector. Así se entiende, por ejemplo, que, a veces, Bruselas ha legislado desde el desconocimiento y ha generado normas imposibles de aplicar.P. Por cierto, en la Memoria de 2024 no aparecen términos tan taurinos como trapío, casta, transmisión, fiereza, y sí otros como toro verde, medio ambiente, patrimonio cultural…R. Esa es otra manera de acercarnos a la sociedad. Conceptos como trapío son propios del sector, forman parte de nuestra cultura y se deben mantener, pero trabajamos en proyectos alineados con los nuevos rumbos de la sociedad, y no podemos quedarnos al margen.P. Y también se dice “somos la casa del toro”.R. Claro. Somos la casa del toro, pero también podríamos llamarnos la casa de la tauromaquia, porque el toro es el eje fundamental de la fiesta.P. ¿Y nunca quiso usted ser torera?R. No. Yo me he limitado a seguir un curso de periodismo taurino y a trabajar por el toro, que también entraña sus riesgos…

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