En medio de la SuperBowl, mientras Bad Bunny triunfaba y Donald Trump lo despreciaba en su red Truth, el hombre más rico del mundo usaba su propia plataforma social X para anunciar que se echa atrás en su gran sueño: colonizar Marte. “Para aquellos que no lo saben, SpaceX ya tiene una nueva prioridad: construir una ciudad en la Luna que pueda crecer por sí sola, ya que potencialmente podemos lograrlo en menos de 10 años, mientras que Marte llevaría más de 20 años”, declaró Elon Musk en la madrugada de este lunes, sin aportar ningún detalle más que concrete cómo piensa lograr ese objetivo.Musk ha hecho este anuncio a menos de un año de que se cumpla el plazo que él mismo se dio para lanzar a Marte su primera flota de naves espaciales, aprovechando la próxima ventana de lanzamiento al planeta rojo, que se abre a finales de 2026 y dura solo unos meses. Cuando hace año y medio se propuso esa ambiciosa hoja de ruta de enviar a Marte cinco de sus Starships, esa gigantesca lanzadera espacial llevaba una brillante racha de avances en sus vuelos de prueba. Y desde entonces, no ha conseguido marcar ningún hito más, acumulando varias explosiones seguidas en la primera mitad de 2025. Y en 2026, todavía no ha realizado ningún ensayo. En esas condiciones, cumplir la promesa de mandar naves no tripuladas a Marte este año —y con astronautas, en 2029, durante la siguiente ventana—, resulta inviable.Más informaciónMusk ha reconocido las dificultades que aún existen hoy en día para llegar a Marte, el objetivo con el que fundó SpaceX en 2002. “Solo es posible viajar a Marte cuando los planetas se alinean cada 26 meses (un viaje que dura medio año), mientras que podemos ir a la Luna cada diez días (un viaje de dos días). Esto significa que podemos trabajar mucho más rápido para completar una ciudad lunar que una ciudad marciana”, declaró el magnate tecnológico en la misma publicación de X. Además, recalcó que no renuncia a su sueño marciano. “Dicho esto, SpaceX también se esforzará por construir una ciudad de Marte y comenzará a hacerlo en unos cinco a siete años, pero la prioridad principal es asegurar el futuro de la civilización y la Luna es más rápida”.Por primera vez, Musk reconoce que primero hay que establecer bases en la Luna. “No, iremos directamente a Marte. La Luna es una distracción”, le replicó a principios de 2025 a un analista espacial que dudaba de la viabilidad de sus planes. Semanas después, Trump asumía el sueño de Musk durante el discurso inaugural de su segundo mandato, para el que el presidente estadounidense se comprometió a “enviar astronautas para plantar las barras y estrellas [en referencia a la bandera de EE UU] en el planeta Marte”.Las propuestas de la Casa Blanca en el arranque de la segunda presidencia de Trump dejaban clara esa intención de reorientar la carrera espacial de la NASA desde la Luna hacia Marte. Pero finalmente, el Senado de EE UU impuso la continuación de las misiones Artemis a la Luna. El segundo vuelo de ese programa espacial se espera que lleve a cuatro astronautas a pisar la Luna en los próximos meses, 54 años después de la última misión Apolo. Y para Artemis 3 —que debería volar antes de 2030— la NASA ya contrató hace años a SpaceX, encargándole la fabricación de la nave con la que los astronautas descenderán a la superficie lunar. Sin embargo, el desarrollo de la Starship acumula tanto retraso que la NASA ha comenzado a valorar la idea de reabrir el contrato de Artemis 3 a otros proveedores, como Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos. Tan solo hace una semana, Bezos anunció que se centraba en la carrera espacial a la Luna, y que para eso pondría en su programa de vuelos de turismo espacial. Musk hace ahora un cambio de estrategia en el mismo sentido, planteando un objetivo menos ambicioso y más a corto plazo, que puede complacer a sus inversores; y es que lo hace a escasos meses de la salida a bolsa de SpaceX.

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