El cantante Julio Iglesias ha publicado este viernes un comunicado en su Instagram en el que niega las acusaciones de acoso y agresión sexual realizadas por dos exempleadas y que han salido a la luz tras una investigación de elDiario.es y Univisión. El artista, de 82 años, asegura que nunca ha “coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer” y califica las acusaciones de las dos extrabajadoras de “absolutamente falsas”. Las mujeres, acompañadas de la organización Women’s Link Worldwide, han presentado una denuncia en España. La Fiscalía de la Audiencia Nacional tomará declaración a las dos denunciantes en calidad de testigos protegidas. El caso está de momento en fase preprocesal. Los hechos ocurrieron en 2021. En la nota, publicada en su cuenta de Instagram, el cantante afirma que “nunca había sentido tanta maldad” y asegura ser víctima de un “agravio” y tener fuerzas para defender su dignidad y que “la gente conozca toda la verdad”. Además, muestra su agradecimiento a las personas que le han mandado mensajes de “cariño y lealtad”. Su mujer, la modelo holandesa Miranda Rijnsburger, le ha mostrado su respaldo al escribir como respuesta al mensaje de Iglesias en la misma red social: “A tu lado, siempre”, una frase acompañada de un corazón blanco.DenunciasRebeca y Laura (nombres ficticios paras proteger su seguridad) son las dos extrabajadoras que han denunciado y que estuvieron empleadas en dos mansiones del cantante en Bahamas y República Dominicana. En el momento de los hechos denunciados, el año 2021, la más joven tenía 22 años. Estas mujeres, según desveló la investigación de elDiario.es y Univisión, no disponían de contrato laboral, se les exigía que mostraran el contenido de sus teléfonos e incluso se les prohibía abandonar la residencia. Julio Iglesias, además, imponía a sus empleadas pruebas de VIH, hepatitis, clamidia y revisiones ginecológicas. El control de las chicas lo ejercían, supuestamente, algunas encargadas de confianza del artista, que presenciaban lo sucedido en unas ocasiones y, en otras, eran partícipes. Preguntadas por este periódico acerca del comunicado de Julio Iglesias, la responsable de Womens Link han contestado esto: “Seguimos comprometidas con el proceso de búsqueda de justicia de Rebeca y Laura. En Women’s Link y Amnistía International apoyamos a las mujeres que denuncian”. Amnistia Internacional España ha asesorado y apoyado a la ONG durante el proceso y la presentación de la denuncia. En una entrevista con este periódico, la directora ejecutiva de Women’s Link, Jovana Ríos, y Gema Fernández, abogada y directora legal para Europa de la ONG, han explicado cómo era el sistema de captación del artista y qué papel jugó el poder de Julio Iglesias frente a la precariedad de ellas. Los atributos físicos primaban por encima de cualquier otro aspecto a la hora de la contratación pese a que eran requeridas como empleadas del hogar o para labores de cuidado del cantante, como fisioterapeutas. Había, a juicio de la ONG, que escuchó a las denunciantes y analizó todas las pruebas y documentación aportada, un modus operandi con un patrón de actuación. Cuando Julio Iglesias necesitaba personal —para el cuidado de la casa y su cuidado personal— en sus dos mansiones en Punta Cana y Bahamas, lo solicitaba a otras empleadas suyas que se hacían llamar house managers. Eran las que se encargaban de encontrar a chicas “con un perfil que se ajustaba al gusto del denunciado”. Eso es, según la ONG, mujeres jóvenes, siempre latinas, por lo general racializadas y que tuvieran un físico de su agrado. “Los atributos físicos primaban sobre cualquier otra consideración en torno a las capacidades de la persona para desarrollar el trabajo que se supone que iba a desarrollar”, ha explicado Fernández a este periódico. De hecho, una de ellas, Rebeca, tenía 22 años, tres menos de los que se requerían y, según la investigación de eldiario.es y Univisión, tampoco tenía carta de referencia; su experiencia en el trabajo doméstico era, además, escasa. Pero fue contratada tras enviar cinco fotos. Las house managers se encargaban de buscar a esas chicas en redes sociales y, según la ONG, lo hacían con anuncios con información bastante abstracta y en redes donde sabían que iban a encontrar a jóvenes con las características del agrado de Julio Iglesias. Entre los patrones que la ONG ha identificado tras hablar con las víctimas y analizar todas las pruebas y la documentación que les facilitaron, están “el engaño” por prometerles una vida mejor y “las amenazas” que llegan después. “Una vez que las denunciantes detectan que algo no va bien, Julio Iglesias les hace creer que algo malo va a ocurrir si no obedecen y no siguen funcionando con ese patrón sistémico en las casas”. Hubo, además, según el relato de Laura y Rebeca, distintos tipos de violencia: golpes, encierro, agresiones físicas, psicológicas o humillación. Los hechos denunciados, según la ONG, podrían constituir un delito de trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre, delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual, agresión sexual y lesiones. Women’s Link asegura que otras extrabajadoras del artista se han puesto en contacto con la ONG, aunque ha evitado dar más detalles. “Preferimos no decir cuántas son ni los motivos de sus llamadas, por una cuestión de seguridad, ya que tienen miedo y también por la confianza que depositan en nosotras”, ha explicado la directora ejecutiva de la ONG, Jovana Ríos.

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